Muchos accidentes se producen cuando se frena demasiado tarde o cuando el freno no se acciona con la fuerza suficiente. Un conductor puede frenar demasiado tarde por varias razones: se encuentra distraído, la visibilidad es baja (por conducir hacia el sol cuando se encuentra bajo en el horizonte, por ejemplo) o ante una situación inesperada en la que el conductor que circula delante frena de forma repentina. La mayoría de la gente no sabe cómo reaccionar ante situaciones críticas y no aplican la suficiente fuerza al freno para evitar el choque.
Algunos fabricantes han desarrollado tecnologías que pueden ayudar al conductor a evitar este tipo de accidentes o, al menos, a reducir su gravedad. Estos sistemas pueden agruparse en tres categorías:
Autónomos: el sistema actúa de forma independiente para evitar o mitigar el accidente.
De emergencia: el sistema solo interviene en una situación crítica.
De frenado: el sistema intenta evitar el accidente accionando los frenos.
Los sistemas AEB (frenado de emergencia autónomo) mejoran la seguridad de dos formas: primero, ayudan a evitar los accidentes identificando con antelación las situaciones críticas y avisando al conductor; y segundo, reducen la gravedad de las colisiones que no pueden evitarse disminuyendo la velocidad y, en algunos casos, preparando el vehículo y los sistemas de sujeción para el impacto.
La mayoría de los sistemas AEB utilizan tecnología de radar o de LIDAR para identificar posibles obstáculos delante del vehículo. Esta información se combina con la que el vehículo posee sobre su propia velocidad y trayectoria para determinar si se está produciendo una situación crítica. Si se detecta una posible colisión, los sistemas AEB intentan evitar primero el impacto de forma general (pero no exclusiva) avisando al conductor de que es necesario actuar. Si no se realiza ninguna acción y la colisión es inminente, el sistema acciona los frenos. Algunos sistemas accionan los frenos completamente, mientras que otros solo incrementan el nivel de fuerza. En cualquier caso, el objetivo es reducir la velocidad con la que se va a producir la colisión. Algunos sistemas se desactivan en cuanto detectan que el conductor realiza una maniobra evasiva.
A veces, la velocidad excesiva se produce de forma involuntaria. El cansancio o la distracción pueden hacer que los conductores no se percaten de haber superado el límite máximo permitido para una vía en concreto. Otro motivo puede ser el no haber visualizado una señal de tráfico que indicaba un cambio en el límite de velocidad como, por ejemplo, cuando se entra en una zona urbana. Los sistemas inteligentes de control o alerta de velocidad (ISA) ayudan a los conductores a mantener la velocidad dentro de los límites recomendados.
Algunos sistemas muestran el límite actual para que el conductor sea siempre consciente de la velocidad máxima permitida en esa carretera. El límite de velocidad puede determinarse, por ejemplo, con un software que analiza las imágenes de una cámara y reconoce las señales de tráfico. Asimismo, la navegación por satélite se ha vuelto extremadamente precisa y podría utilizarse para proporcionar información al conductor. Sin embargo, es necesario contar con mapas digitales actualizados en todo momento. Los sistemas podrían o no emitir un aviso cuando el límite de velocidad se supere; además, los sistemas actuales son voluntarios, es decir, pueden apagarse y confían en que el conductor responderá de forma apropiada al aviso.
Otros sistemas no informan al conductor del límite de velocidad actual; dejan que los conductores fijen el límite que deseen y avisan cuando se ha superado. Si se utilizan de forma responsable, estos sistemas pueden contribuir a una conducción segura, ya que ayudan a los conductores a controlar la velocidad.